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Cartografías 1989

 

Respecto a Murallas 88 la densidad del cuadro se hace más discontinua. 
Se crea un plano de discurso inferior y  otro superpuesto que es el que tiene la narración de la imagen. 
El plano inferior es sorprendente por aleatorio. Su densidad máxima está hecha de un material desapacible, clorocaucho, la pintura de los pasos de cebra. 
Sobre este plano de comportamiento se sobrepone otro totalmente diferente. Es el plano donde se dice lo que se cree que se está diciendo, aunque el cuadro, en realidad habla de muchas más cosas, importantes para un artista. 
En el plano de arriba, el de la imagen, ésta se manifiesta muy presente. Impone su realidad: el mapa. 
Un mapa que se basa en su estructura. Una estructura creada en origen aleatoriamente. Igual que la imagen del plano inferior, que también estaba formada aleatoriamente. 
Los mapas no se deciden por su interés de la forma que resulta al hacerlos. Se deciden por su interés económico y político. 
A pesar de ello, la forma resultante es muy intensa desde el punto de vista de su imagen, y considero que es así porque han sido construidos sin mirar. La naturaleza construye según las leyes de sus fuerzas, sin pensar. El hombre recorta esas imágenes también a ciegas, pensando en otra cosa. 
Aprender a construir un cuadro sin mirar es comprender el mecanismo de su naturaleza. Es entender sus leyes para poder ser esencial y emocionalmente sorprendente. Poder construir nuestro artificio de manera natural e intensa. 
“Cuando haces algo demasiado concentrado supone una actitud de meditación no una actitud de trabajo”, me dijo mi amigo Stanislav tras comprobar que los ligeros empujones que yo le estaba dando mientras pintaba, le ayudaban a pintar mejor. Entendió la idea perfectamente, la idea de la fluidez natural en Velázquez, la idea de la dificultad como herramienta de apoyo en Rembrandt. 
La meditación es concentración. 
El trabajo en arte es dispersión, es suma de variables. La concentración es llegar a la nada, la dispersión es la realidad. 
El arte busca la realidad uniendo todo y nada. 
En “Cartografías” 1989, los títulos de los cuadros añaden ensoñación como en este “Dentro de 50 millones de años en el Mediterráneo no habrá barcas”. Una ensoñación que es realidad. 

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