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Rembrandt tu padre

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"Canción de la noche" de Mahler  


 
 
Tiburón martillo
 
Andoni Euba. "Cristo". Óleo sobre aluminio. 180x150cm cm. 2002.
 
 
Gustav Mahler podría ser considerado un compositor de verano, pues era director de orquesta durante el invierno. 
 
Era una persona pragmática, muy ordenado en su trabajo. Era reconocido exclusivamente como director de orquesta. 
 
Compuso la 7ª sinfonía de dentro hacia fuera, en cinco movimientos. Tenía la estructura en la cabeza. En primer lugar compuso la parte central, luego compuso las de los dos extremos a ese centro. Es una sinfonía exterior tras su sentir primero. 
 
Empieza construyendo las sombras para acabar con la luz del día y luego la luz de la noche en el otro extremo de ese esquema de cinco movimientos. 
 
Empieza con instrumentos de viento acentuando su parte sombría, luego se incorpora todo. 
 
(¿Quién se acuerda hoy de Mahler como director de orquesta o quién se acuerda de Bach como organista?)
 
En ocasiones los artistas necesitan diversificar sus propuestas para poder vivir en la realidad de la vida. En otras, el Arte es todo o nada. Simplemente son actitudes diferentes, sin ser una mejor que la otra. Escuchando esta 7ª sinfonía de Mahler, nadie echa de menos una mayor dedicación del compositor a su trabajo. 
 
Parcelar la vida es una necesidad que cada vez siento más necesaria en mi vida. No me gusta, pero quizás sea un buen procedimiento. De todas formas, intentaré que no se añore una dedicación mayor a mis cuadros en sí mismos. 
 
Además de pintar esos cuadros, necesito en este momento, escribir y comunicar mis ideas. Experimentar la comunicación aunque siempre basada en los hechos. 
 
Los hechos en Arte son las ideas. Una idea se puede hacer o no. Un hecho  no es una posibilidad, sino la propia idea viva, no latente. 
 
Esta situación comprende también al Arte desmaterializado. En este caso, la idea es la propia materialización de sí misma. En el resto de posibilidades del Arte, los hechos también confirman o desmienten la intensidad. 
 
Los hechos son la prueba de las ideas hasta el punto que la correlación entre la idea primera y los hechos supone que se produzca el acontecimiento del ARTE o que no se produzca. 
 
Esa excitación que supone el acontecimiento y que llena el pecho de densidad no razonada, es el Arte. El Arte es excitación. 
 

 

La quinta sinfonía de Rembrandt  


 

 

Autorretrato de Rembrandt

 

Rembrandt. Autorretrato (a los 53 años). Óleo sobre lienzo. 53x43 cm. 1659.

National Gallery of Scotland, Edimburgo. 

 

Escucho la sinfonía de Beethoven, y siento que es muy cambiante pero siempre densa. Mantiene el número 4 como referencia. El pa, pa, pa, pa, son 4 (la relación de 4 elementos es la mínima forma de completar un TODO *). 
 
A veces es muy agudo el tono de la sinfonía de Beethoven, a veces muy grave. Siempre extrema los recursos, y pienso en Rembrandt. 
 
En Beethoven, la sorpresa es continua en su recorrido, como lo es en Velázquez, aunque la densidad es mayor, la densidad vuelve a ser Rembrandt. 
 
Siente muy dentro Beethoven y vibra la imagen que genera como vibran las imágenes de los cuadros de Velázquez y Rembrandt. Sin embargo, en Rembrandt impera la densidad, mientras en Velázquez manda la fluidez. 
 
Beethoven sorprende porque sorprender es necesario para un artista. Sorprender significa que no conocías lo que escuchas. Es en este sentido, donde la idea de sorprender mejor funciona en Arte. 
 
En este sentido es positivo sorprender porque añade otra intensidad en la recepción del observador, mientras no se debilita la pieza con una sorpresa “déjà vu”. O sea, la sorpresa en Arte construye cuando esta sorpresa está contenida en el propio Arte y no fuera de él. 
 
Beethoven dijo de sí mismo que nadie había conocido un dolor en su espíritu mayor al que él tenía. Me pregunto cuánta gente habrá llorado escuchando esta pieza de Beethoven, sin poderlo evitar. 
 
Se llora muy poco delante de los cuadros y demás piezas de arte. Yo solo lo he visto hacer delante de obras clásicas. Clásicas hoy. Lo he visto hacer cuando al observador le rebosaba su emoción, una emoción no razonada. 
 
El arte es excitación. Para ello el artista extrema la intensidad en la recepción del observador. Y en este sentido, extrema todo lo que tiene, hasta su propia vida. 
 
En otros casos de artistas que son de otra manera, no se extrema la vida sino el pensamiento. Son dos diferentes maneras de ser en un artista. A mí me conmueven especialmente los artistas de la densidad, profunda y completa. 
 
*    www.andonieuba.com 
Texto de la última serie, Vermeer Sound en Multiplicidad  Visual. 
 
 

 

 

 

 

Pensemos en un bosque  


 

 

Rembrandt: Betsabe- 1650. Museo Louvre, Paris. Pintura barroca. Pintura desnudo de mujer.

Rembrandt. Betsabe con la carta de David. Óleo sobre lienzo.142x142 cm. 1654. Museo del Louvre, París. 

 

Pensemos en un bosque. Hay un sol radiante que se cuela entre una pared de nubes grises. Cuando los rayos de sol consiguen penetrar en ese frondoso bosque, la sensación de esa luz es extremadamente seca a la vista. 

Para convertir esa sensación de sequedad en una materia para aplicar en un cuadro, tenemos que hacerlo con un material que contenga en su naturaleza elementos secos como la tierra. 
 
La tierra que hacía el barro junto con el agua. 
 
La tierra es el pigmento del color, porque lo que da color al color es la tierra. De hecho, el color con el que pintamos es pigmento, o sea una tierra,  y un líquido para que fluya. En la pintura clásica desde el Renacimiento, ese líquido es generalmente un aceite secante. 
 
La suma de ese aceite y de ese pigmento es la pintura que se aplica en un cuadro. La materialidad de esa pintura es como la materialidad de ese barro.  
 
En consecuencia, las características de un color dependen directamente de las características de cada pigmento y de cada vehículo utilizados para construirlo. Esas características son muy variables según como construyamos el barro de ese camino y pueden ser muy extremas. 
Rembrandt, no sólo extrema esas naturalezas de los elementos , sino que plantea la posibilidad de llegar a que estén TODOS; enfrentados y sumando.
 
Llegar a completar el TODO es acercarse a la realidad, porque la realidad es completa y ser completa es lo que mejor define a la REALIDAD. 
Rembrandt ansiaba la realidad y para ello utilizaba la densidad como su herramienta principal. 
 
 

 

 

Encuentro en el frío 


 

Fotografía: camino con piedras y nieve. La nieve se está derritiendo y el camino aparece con partes nevadas y partes desheladas.

 

 

Viniendo al estudio me he encontrado con Javier San Martín, historiador y hombre de arte. Le he enseñado los dos cuadernos que acababa de comprar. Pequeños, de la marca Guerrero, y que costaban 5€ cada uno. No solo los conocía sino que conocía dónde se hacían y el cuidado con el que hacen las cosas en esa empresa.

San Martín me ha enseñado la deformación de su dedo corazón, fruto de escribir a mano. Lógicamente me gusta cuando alguien al que respeto confirma mi posición. Confirma mi experiencia, haciéndola más solidaria.

Hemos hablado, ahí en la calle, de por qué escribir en un primer momento con la mano en lugar de con la máquina.

No nos ha dado tiempo a decir todo lo que pensábamos al respecto, aunque ha sido un encuentro en densidad pues en poco tiempo ha habido mucha información, emocional y sincera.

Me ha contado San Martín, cómo con esa pluma estilográfica está escribiendo, entre otras cosas, poesía.

Poesía muy dura en cuanto a la situación que se describe. Poesía como ficción, aunque un par de amigos que habían leído una parte no lo hubieran asimilado como tal, sino como una aproximación hacia la realidad. Le habían sugerido que no les enviase más.

Justo ayer, estuve escribiendo sobre la tristeza. Sobre la posibilidad de extremar la tristeza en arte. Le he comentado a Javier S.M. la relación directa de la música popular de raíz con la tristeza. Él ha incorporado a Baudelaire.

Le he pedido que me dejara leer esos poemas, sentía necesitarlo. Tras escribir con su bolígrafo en mi nuevo cuaderno Guerrero su dirección, nos hemos despedido.

Hacía mucho frío.

 

 

El barro


 

 

Cuando sobre la tierra llueve se forma barro.

El barro es la unión de dos elementos: la tierra y el agua.

Estos elementos tienen naturalezas diferentes que los definen. La tierra, por ejemplo, es seca. El agua fluye, se desplaza a través de su fluidez.

En función de estas naturalezas que poseen la tierra y el agua, más las otras naturalezas que también contienen, forman un barro diferente.

Diferente no solo en cuanto a color, sino también en cuanto a densidad, opacidad, humedad, etc. El barro tendrá, en consecuencia, distintas capacidades que desarrollar según las propiedades de su identidad.

La pintura como material es el barro.

Todos los barros que hemos visto en nuestra vida pueden ser pintados en un cuadro porque son en sí mismos pintura.

El seco, el cuarteado, el muy líquido como de charco, el que se queda en las botas del caminante; todos esos barros tienen distintas proporciones de esas naturalezas, también distintas.

Si las tierras son distintas, sus naturalezas y propiedades también. En la tierra hay naturalezas que tienen relación con lo seco. En el agua de ese barro no.

En un cuadro, cuando ese barro que es la pintura es denso, opaco, agrisado y seco se convierte en luz.

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